miércoles, 17 de diciembre de 2008

Oda al Arquitecto, César Dávila Andrade.


El fragmento del poema Oda al Arquitecto corresponde a las tres primeras estrofas del canto original escrito en 1945. César Dávila Andrade nació en Cuenca el 5 de octubre de 1918. En 1934, publicó su primer poema La vida es un vapor, en el diario El Mercurio de Cuenca. En 1945, publicó Canción a Teresita. En 1946, publicó Oda al Arquitecto y Carta a la madre en los cuadernos de Poesía de Madrugada y su primer libro de poemas Espacio me has vencido. En 1959, publicó el poemario Arco de instantes y en 1961, Conexiones de Tierra. Tuvo problemas con el alcoholismo y se volvió un ser depresivo y taciturno. Se suicidó en 1967 en un hotel en Caracas. Sus primeros poemas denotan influencia de una vertiente doble literaria: el modernismo y las vanguardias. “Oda al Arquitecto, Catedral Salvaje y Boletín y Elegía de las mitas son un ejemplo de rigor académico e imaginación, y de respuestas a las incitaciones de una poesía plena de grandezas humanas y divinas”. El título ODA AL ARQUITECTO se refiere a una composición lírica que rinde homenaje al concepto de un Gran Arquitecto, o Principio Divino Inteligente y la Base de la Gran Obra de la Construcción particular y universal. A la vez, son las mismas bases del pensamiento masónico. El poema es una enumeración de los elementos creados, que fueron los primeros sobre la tierra. El Arquitecto premeditó antes de crear y es el causante de la belleza de la naturaleza. El poema está escrito en líneas poéticas asimétricas que varían entre seis, y diecisiete sílabas y vierten un concepto fundamental: la omnipresencia y omniscencia de Dios.

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